Hoy es uno de esos días, en los que me levante no pudiendo dormir mas de lo que quería, y puse un freno que veía necesario volver a apretar. 
Si bien, hace mucho tiempo que tengo este blog, me veo en la obligación de comentar que en el mismo se encuentra reflejada  parte de mi adolescencia. Hoy ya estoy recibida y eso lo puedo notar, dado que mis palabras por ahí no son las mismas, aunque sienta que hago un esfuerzo para ponerle ese toque romántico como lo hacia antes. 
Considero que la mentalidad de un adolescente brilla, ¡si! brilla entre toda la sociedad que los estigmatiza sin darse cuenta lo que nos perdemos. Esos adolescentes que se sostienen en el amor fraternal y en el amor a esa pareja que parecería para ellos la única que valdrá la pena y la misma que si se pierde no se puede sentir uno capaz de volver a amar. Claro que entre todo lo romántico, esta el riesgo que es que un adolescente sea tan apasionado y piense o sienta así. Por que en su mundo la separación, los cortes no son habituales y en la imposibilidad de poder poner en palabra los que les pasa, o bien en donde los adultos no estamos preparados para escuchar o estamos ocupados mas en el trabajo, en llegar a fin de mes o con los niños mas chicos. Están ellos intentando hacerse escuchar o ver, mediante el acting out que los pone en un riesgo, para ellos desconocido, que es enfrentarse con la muerte. En esa muerte que el adulto se asusta y se paraliza poniéndolo en jaque, inmovilizándolo.
En  mi caso, hubo momentos en los que sentí que nadie me escuchaba o que no me entendía, también tuve unos padres posicionados en ese momento, con una dificultad de llegar a interpretarme. Lo que también me llevo a mi a poder intentar, a probar a ver como me salían las cosas. Cabe aclarar que me refiero a esa función paterna y materna simbólica, lugares que ocupaban y que me ponían a mi en otro lugar. Claro fue que nunca me abandonaron, mas bien mi mama fue la que nunca me abandono, fue quien se puso la camiseta y salio adelante desconociendo la enseñanza que me deja. Y por eso yo estoy acá volviendo a escribir. No se si sabrá ella el amor que tengo por escribir, justamente por ser mi espacio de expresión en mis años de adolescente, pero si estoy segura que sabe que por algo los cuadernos veo que son un regalo perfecto para mi. 
No se si es pertinente o no comentar esto. Pero salió y esta bueno expresarse, las emociones tienen que salir solas o con ayuda o aprovecharlas cuando deciden salir.
Hay un momento en el nos enfrentamos con esto de que crecimos, algo al que al menos yo ni tuve tiempo de pensar si me asustaba o no, pero llega, y cuando das el vistazo hacia atrás, caes en la cuenta de cosas intensas que uno vivió.
 
Concluyendo en mis palabras de hoy, después de haber probado siete veces con la contraseña de mi cuenta de blog, espero que éste siga siendo un espacio, que vaya a saber quien lo lee y veremos en qué nos podremos encontrar... si en un sentimiento, en alguna situación, en alguna identificación que incluya a dos o a uno solo. 
Recapitular es un espacio, de expresión principalmente, por el amor a la palabra. Y por el amor... 

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